Canal Beagle

El Canal Beagle se hizo famoso por las traicioneras piedras que en el medio del canal , rodeadas de 90 mts. de profundidad, mandó al fondo a más de un buque. Pero los accidentes en este canal no fueron muchos, claro Fitz Roy lo descubrió en 1833 y comenzó a ser navegado recién en 1882. 

Los barcos más famosos hundidos en él son: el “Monte Cervantes”, el “St. Cristopher”, el “Sarmiento” y el más reciente , el “Logos” (1985). El “Monte Cervantes” fue un ensayo de hacer turismo a gran escala y de categoría, fletado por la Compañía Hamburgo de Sudamérica partió de Buenos Aires el 15 de enero de 1930 con 1.200 pasajeros y 300 tripulantes. Arribó a Ushuaia el 21 de enero previas escalas en Puerto Madryn y Punta Arenas. 

Luego de visitar la pequeña ciudad se preparó el zarpe para el mediodía y, sin nunca aclarase el motivo exacto, embistió una de las piedras del islote Les Eclaireurs, a escasas 7 millas del puerto. Comenzó a hacer agua rápidamente y dado el estado del mar en ese momento todos los botes salvavidas fueron conducidos a la estancia más próxima: “Remolino”. Luego fueron trasladadas a Ushuaia en una acción conjunta de todas las embarcaciones disponibles en el puerto.
Los náufragos fueron alojados en cuarteles, casas de familia, y cuanto lugar disponible existiera dado que con ellos la población se duplicó. No hubo que lamentar víctimas, salvo una. Siguiendo la vieja tradición marinera el capitán desapareció en las gélidas aguas del Beagle. Pasaron muchos años hasta que se resolvió trasladar los 150 mts. de eslora del herido buque para intentar reflotarlo. Participaron todas las embarcaciones de Ushuaia y el remolcador “St.Cristopher” (hoy varado en la bahía a la vista de todo el mundo) que arribo de Buenos Aires en 1953 fletado por la compañía Salvamar. En la operación de remolque, el casco se dio vuelta nuevamente y fue a parar al fondo del canal.
Nuevamente aparecieron acusaciones y protestas. Con el tiempo todo quedó en el recuerdo. Hoy, el Faro de Les Eclaireurs, recuerda el lugar donde ocurrió el accidente. 

El intento se realizó en 1954 con los remolcadores de la Armada Argentina: “Chiriguano”, “Sanavirón” y “Guaraní”, este último poco después desapareció en una tormenta con toda su tripulación saliendo del canal Beagle. La empresa encargada de la operación se llamaba Salvamar, dirigida por Don Leopoldo Simoncini y dueña del remolcador St. Cristopher que también participó del operativo. Hoy esta hundido frente a la ciudad de Ushuaia y sin proponérselo se convirtió en símbolo de las tragedias que ocurrieron en estas aguas, siendo fotografiado y filmado por cuanta persona pasa por el lugar. 

Remolino fue una de las primeras estancias de Tierra del Fuego, fundada a fines del siglo pasado por el misionero Lawrence. En sus predios se reunían los últimos yámanas de la región en búsqueda de comprensión y protección. Cerca del muelle aflora un buque cubierto de óxido ; se trata del “Sarmiento” que el 1º de abril de 1912 en viaje hacia Buenos Aires , con carga y pasaje, tocó las piedras Lawrence (llevan el nombre del misionero) frente a la estancia y escoró rápidamente, inundándose sus camarotes y bodegas. El piloto logró cambiar el rumbo y embicó la costa.
Los 82 náufragos, luego de pernoctar en la estancia, se dirigieron con los botes salvavidas hacia Ushuaia (son 15 millas y para un bote las olas del canal ofrecen cierto peligro) remolcados por el bote a motor hasta que apareció la “Fragata A.R.A. Sarmiento” que estaba en viaje de instrucción por la zona y los llevó a puerto . Hoy una gran baliza colocada sobre las piedras Lawrence advierte a los navegantes del peligro, y recuerda el accidente. Pero estas no son las únicas piedras traicioneras del canal. Así lo pudo comprobar el Logos. 

Se trata del más reciente de los naufragios, ocurrió el 4 de enero de 1988 cerca de la isla Snipe, pocos minutos después que el práctico chileno desembarcara dejándole el rumbo a seguir que , aparentemente no era del agrado del Capitán. Estas piedras que, con un pequeño banco constituyen un gran peligro a la navegación en la desembocadura oriental del canal, ahora está balizado con este buque biblioteca. 

Existe uno muy reciente y se trató mas de decidia e ignorancia que otra cosa. Lo protagonizó la goleta “Mañana” ( ex “Tomorrow”) que cortando su amarra después de mucho tiempo de haber sido dejada frente a la ciudad de Ushuaia, se fue a navegar sola encayando frente al “aeropuerto viejo” (Base Aeronaval) en la península. Allí quedó embicada contra la costa hasta que tratando de salvarla en forma desinteresada, un amigo del dueño, Amador Padín, la trató de remolcar y se fue a pique. Algunos dicen que por no sacarle el agua otros porque la madera estaba muy comida por el “teredo”, lo cierto es que ahora está cubierta de algas a muy pocos metros de profundidad. 

Cuando la población de Ushuaia comenzó a crecer enseguida se fue poblando la isla Navarino, y ambas márgenes del canal Beagle. Esto implicaba tener embarcaciones para poder comunicarse desde la estancia a Ushuaia y en todo caso a Punta Arenas. Así fue como la bahía de Ushuaia se fue poblando de veleros; los mas chicos eran los famosos cúteres , los mayores eran las goletas. Muchos de estos terminaron sus días en la zona. Entre ellos tenemos la “Goleta Blanca” (Fortunato Viejo, ex Crescent de la familia Ashby de buenos Aires que la trajo navegando desde Gran Bretaña como embarcación de placera fines del 800) quedó amarrada al viejo muelle comercial hacia 1930. Era de la familia Beban y tenía una eslora de 19,95 m. ; 4,5 m. de manga y 3,0 m. de puntal. Hubo varios intentos de salvarla pero ninguno llegó a realizarse. La roda puede verse en el Museo Marítimo, el resto quedó bajo el relleno del muelle.
Otro velero que también quedó en la bahía fue la “Goleta Negra” (“Florence M. Munsié”) también de la familia Beban. Está tuvo un golpe fuerte en el casco y quedó puesta en seco en la península en punta Golondrina. Durante muchos años se la podía ver desde el pueblo hasta que un 9 de julio de 1940 alguien la prendió fuego. Era una excelente goleta que realizaba viajes a Punta Arenas e inclusive al sur de Brasil.
El cúter “Garibaldi” terminó sus días en bahía Aguirre cuando soltó su amarra durante un fuerte temporal del sud oeste (1957). El cúter “Tomasito” (mas conocido como Chucu -Chucu, por el ruido de su motor monocilindro marca Bolinder) fue puesto sobre una anguilera y dejado en seco en la estancia Túnel hacia fines de los años 50. Tiempo después (1995) la Armada Argentina lo trasladó hasta el Museo Marítimo, ya en un estado irrecuperable. Muy diferente fue lo que le sucedió a la goleta recién botada de Oreste Grandi que pegó contra unas piedras en las islas Bridges (frente a Ushuaia) y se fue al fondo del canal muriéndose toda la tripulación, incluido su sobrino de unos 12 años.
La Barcelona, una hermosa goleta alquilada por los hermanos Williams que tenían un establecimiento cerca de bahía Douglas (sur de Wulaia, isla Navarino). Cuando estaban por abordarla la chalupa se hundió ahogándose ambos y la goleta se la llevó una tormenta contra la isla Hoste. Si bien no se trata de un naufragio en el Beagle, fue el final de una de las embarcaciones que se podía ver en la bahía. Hubo muchas otras y este tema requerería una investigación algo difícil de realizar dado que no se cuenta con registros precisos. 

El naufragio más antiguo que se tenga noticia en el Canal Beagle fue potagonizado por Giacomo Bove, en Bahía Slogget, y comentado por Lucas Bridges en el libro “El último confin del mundo”, al relatar cómo su padre (Thomas Bridges) logra salvar a sus hijos y a si mismo. Sucedió en 1883 cuando el “Golden West” (se trataba de la goleta “San José”), de la flota de la Expedición Austral Argentina, se fue contra la costa durante una repentina tormenta. También le pasó algo parecido al “María López” hacia 1890, cuando la chalupa con su tripulación quedó debajo de la quilla ahogándose todos y el buque terminó en la costa. Aunque esta zona ya pertenece a Península Mitre, donde se detallarán mas cada naufragio.
En Bahía Valentín , casi en el extremo Oriental de Tierra del Fuego , se han encontrado en sucesivas expediciones, algunas del Museo del Fin del Mundo y otras de particulares, cazoletas de pipas de porcelana y restos varios como un trozo de mástil, forro de cobre del barco, sellos para tejidos , etc. Los motivos pueden ser varios , tal vez el principal es que se trata de la bahía mas expuesta a los huracanados vientos del sur que desde el Cabo de Hornos o la Antártida llegan con gran violencia.
No se conocen ni los nombres ni las causas de estos naufragios , pero si se han encontrado yacimientos arqueológicos de indígenas ocupando los mismos sitios que habitaron los sobrevivientes. La fantasía nos hace volar: ¿Habrán convivido con ellos?, ¿Cuándo ocurrió?, ¿Qué pasó con ellos? Preguntas que, tal vez, nunca vamos a poder contestarnos. Al igual que los buques mencionados: ¿El Capitán del Monte Cervantes no conocía dichas piedras? ¿Porqué ordenó un cambio de rumbo? ¿El Capitán del Sarmiento no conocía unas piedras esquivadas por todos los navegantes de la zona y que suelen aflorar , formando una marejada muy particular?. Preguntas sin respuesta, en estos casos no se puede hablar de impericia. ¿Qué sucedió?.

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