HARAR Y SUS HIENAS

 

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La zona de Harar, cerca de la frontera (unos 60 Km) con Somalia, es zona de hienas. Estos animales pueden ser carroñeros pero en realidad son muy fuertes cazadores que por lo general atacan en grupos. Su aspecto, hasta casi torpe, lo hace un poco ridículo, pero en el momento de atacar su fuerte cuello puede voltear un leon. He visto ataques de hienas a elefantes, aunque estos triunfan podemos ver que no le temen a nada. Están entre los más peligrosos depredadores. Pero en Harar es otra historia. Cuando se construyeron los muros de la ciudad las hienas se acercaban durante la noche traspasándolos por los sumideros y buscaban la carne de las carnicerías.

Fuera de los muros atacaban ganado, cosa que sucede actualmente y se conocen ataques a personas. Una familia de hienas puede estar compuesta de 12 a 14 ejemplares y atacan rodeando la presa.

Es así como las hienas comían todas las sobras y la carne media podrida ayudando a la limpieza de la ciudad. Pero esta tradición se hizo algo más importante cuando los granjeros decidieron alimentar las hienas cercanas a la ciudad para que se alejen del ganado. Esto sucede al amanecer y al anochecer. Es una profesión que se transmite de padre a hijo y es increíble ver como las hienas se dedican solo a la carne que está en canastos. Antes de comenzar reparte por toda la zona y el “domador” comienza a aullar para atraerlas. Luego de la función, por supuesto hay que pagarle. Va gente local y turistas.

De otro escritor: Por Mark Hai.
La tradición sigue hasta La tumba de Nur ibn Mujjhid.

La relación de Harar con las hienas comenzó hace cinco siglos, mientras se hacían las paredes que dan a esta ciudad su forma actual. En ese tiempo, Harar, una capital regional de comercio y el centro del islam en África del Este, había presenciado la derrota del sultanato Adal islámico por la Etiopía Cristiana y la subyugación de muchas ciudades musulmanas por el poder cristiano. En respuesta, el emir de Harar en ese tiempo, Nur ibn Mujahid, ordenó la construcción de una pared para aislar la ciudad del mundo exterior.

Agujero de hiena.

Contra los humanos, las paredes funcionaron tan bien que Harar permaneció como ciudad estado independiente y fomentó la creación de un lenguaje, cultura y etnicidad únicas hasta su conquista por Egipto y luego Etiopía en 1875 (desde ahí la ciudad ha perdido su fuerza comercial y lentamente se fue haciendo cada vez más marginal y pobre). Contra las hienas, sin embargo, la pared falló miserablemente en los primeros cinco días, cuando las criaturas descubrieron que podían escabullirse a la ciudad en la noche por las coladeras en la base de las paredes para buscar comida antes de volver a sus vidas en las colinas afuera de la ciudad. Sin embargo, en lugar de ir tras humanos o ganado, las hienas se contentan con sobras y desechos animales que se apilan afuera de las carnicerías. Dado que eso resolvió un problema de planeación urbana mayor —qué hacer con un montón de carne podrida— para la ciudad medievalmente aislada, los ciudadanos de Harar sólo siguieron la corriente.

Finalmente, esta simbiosis higiénica se convirtió en ritual. Algunos dicen que cada año en Ashura (el décimo día del mes de Muharram en el calendario islámico), uno de los sheiks de los cuatro santuarios rotantes llamaría a las hienas para alimentarlas con un tazón de puchero de trigo para bendecir el futuro de la ciudad en el año siguiente. Si la hiena come mucho, será un año de abundancia. Si no, no. Otros dicen que las ceremonias de alimentación eran más pragmáticas, como intentar calmar a las hienas en años de sequía y escasez para evitar que hostiguen al jugoso ganado.

 

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