LAGO AWASA o HAWASSA (PARTE 1)

 

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Este lago con una profundidad media de 10 m a los 1.708 m de altura y de una superficie de 129 km tiene una abundante pesca. Otro lago en el valle del Rift, la gran falla tectónica que recorre toda África y donde se encontraron gran cantidad de fósiles de homínidos.

Los peces son los típicos de la región: tilapia (con casi 30 subespecies), catfish y perca del Nilo. Aunque los pescadores van pasando su oficio de generación en generación y siguen allí pescando con redes o líneas, algunos mas modernizados y otros casi  en una supervivencia diaria.

El contraste es que esta ciudad se está desarrollando con hoteles orientados a una clase media y media alta que eligen este espejo de agua para descanso. Hay hoteles magníficos como el “Haile Resort” que tiene  de todo, pileta, spa, gimnasio, negocios, dos restaurantes etc.

Desde las ventanas es posible ver estos pescadores de subsistencia metidos en el agua o con bidones como flotadores pescando con anzuelo. Sacan para la familia y algo venden: 2 peces a 100 birr (unos 5 dólares).

Temprano, cerca de las 6 de la mañana, fuimos al mercado de pescados. Solo había un grupo de botes (4 o 5 rotos y abandonados) y un bote con 3 hombres que estaban durmiendo. Un poco cabeza dura mi guía, ya le había explicado que los mercados funcionan a partir de la luz solar, no antes.

Pero estaba bueno igual. Para la gente del lugar bastante fresco, para nosotros de Ushuaia era pleno verano.

Las cigüeñas marabú caminaban por la orilla, parecían impacientes. También comenzaron a llegar algunas mujeres y fue cobrando vida la parte comercial del mercado, barracas para desayuno, venta de pescado, restaurante y vendedores varios desde canastas, agua mineral rellenada del agua del lago (filtrada), pan con salsa picante, bananas, lavadores de zapatillas, etc.

Ya el movimiento era fuerte y comenzaron a llegar los botes de los pescadores. Uno tras otro y comienza el ritual en todos.  Pasar la casi inexistente rompiente, meterse en el agua y darlos vuelta para dejarlos con la proa mirando al agua.

Las cigüeñas marabú muy contentas, algunas volaban otras se acercaban a los botes, lógicamente para ver si se caía algún pescado.  Mientras los pescadores se aseaban y bajaban la pesca algunos muchachos, y muy pocas señoritas, expandían una lona  plástica azul o naranja (los únicos dos colores que vimos en toda Etiopía) y comenzaron la faena de limpieza y fileteado.

Las cabezas con el espinazo rápidamente iban a las ollas para hacer la sopa de pescado que tomarán los pescadores para hidratarse después del desayuno, y otro tanto para vender  (20 birr o 1 dólar).

Nuestro guía Wendy dice que se toma al menos 3 tazas con mucho picante. Para que será el pescado, es imposible sentirle el sabor, aunque esté bien condimentado.

Los filetes se venden muy rápidamente a la gente que se acerca, y los catfish (pez gato por sus largos bigotes) ya sin la piel para algo parecido al “chupín de pescado”.

Los revendedores con balanza y tabla para medir el pescado, los van separando y van a tambores para seguir el proceso, se venden limpios pero enteros en otros mercados.

La actividad es casi frenética en un clima de paz con alguna que otra agresión que, por lo general, termina en una sonrisa.

A mí que me interesan las embarcaciones vi la construcción de estos botes de tabla y era más seguro navegar en un cajón de manzanas (aquellos de madera). Los que quieren pueden ver el calafateo para que no entre agua: la propia ropa del pescador tapando las ranuras. Las uniones entre tablas se aseguran con material tipo burlete clavado. El detalle de los remos es impresionante. Esto muestra que el lago no es muy peligroso pero al haber hipopótamos yo no me confiaría tanto.

Con los chicos me divertí mucho, me explicaban como filetear y así me puse con ellos, luego con las vísceras las tiraban para atraer más cigüeñas y poder sacar mejores fotografías. Recorrimos todo el lugar, me llevaron a ver monos y después se frotaban la panza. Serían unos 30 y les mostré el pan con picante como para desayunar pero ellos señalaban las bananas. Así se llevaron una banana cada uno y la mujer contenta: 60 birr  (2,5 dólares).

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