Mercado de pescado de Ziguinchor

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En el embarcadero donde veíamos cantidad de canoas de troncos llegan las “piraguas” que cada mañana protagonizan un hermoso espectáculo.

A partir de las 7 de la mañana van llegando y equipos de mujeres se encargan de bajar las canastas con la pesca y otras proceden a la compra y venta. Algunas de ellas exponen la mercadería en la calle y otras compran por canasto para la reventa en el mercado de la ciudad. Se hacen presentes también los hoteles y los revendedores que llenan sus camiones refrigerados o los almacenan  para luego secarlos o ahumarlos. Depende de la cantidad que traigan.

Según nuestro guía “Baliguan”  de Gambia (ellos hablan inglés) un pescador joven, nos explica que las piraguas menores llevan 3 o 4 hombres y salen solo por un par de días. Estas piraguas son de unos 5 a 7 metros de eslora. En cambio las grandes de más de 11 metros, tripuladas por 7 u 8 hombres, con un lomos de ballena donde duermen y cocinan, pueden llegar a salir por varios días.  En muchos casos regresan en una semana o tiempos más prolongados. Sucede que van pescando donde se les presente buena pesca y venden en el mercado de la zona donde pescan.

Existe una armonía entre ellos. No se consideran competidores y se ayudan sacando las piraguas a tierra o descargando el pescado.

Todo esto con los equipos de mujeres que hacen la descarga y venta de cada embarcación esta supervisado por un “inspector” que va controlando la cantidad de canastos bajados y vendidos. Los equipos de mujeres oscilan entre 5 a 9 trabajadoras. Como vimos, además de las que portean las canastas en sus cabezas están las que venden al público o al por mayor.

Es todo un movimiento perpetuo y casi ni se dan cuenta que nos metemos en el medio y tomamos fotos. Dado que mucho no les gusta; en otras circunstancias se taparían la cara o directamente te maldicen o insultan. Pero la febril actividad hace que ni se den cuenta.

Es hermoso estar en el medio de esta actividad y más con los coloridos vestidos de las mujeres. Todo parece un caos infernal pero desde los taxis, camionetas, vendedores, compradores familiares o al por mayor, conocen las reglas que los rigen.

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