Museo del opio

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En el triángulo de oro donde Tailandia tiene frontera con Birmania y Laos es una zona franca donde los turistas pasan a comprar de todo y probar con las ilegales pipas de opio. La Provincia de Chiang Rai fue la zona de mayor producción de opio con grandes campos de Amapolas. También drogas de “cocina”, láudano y heroína. Lo cual se combatió reemplazando los campos de amapolas por café y macadamia (parecido a la avellana).

Pero además de dar este mensaje de reconversión con un largo programa de muchos años   nos llevamos una buena explicación de cómo ingresó el opio a la zona y datos como, por ejemplo, que se consumía en la región de Suiza  por el neolítico. También el viaje que hizo por la costa del Mediterráneo acompañando a Alejando el Grande y sus hombres hacia Oriente.

Es muy didáctico, muestra la producción, la comercialización, las  balanzas, centenas de pipas diferentes, y todo lo que rodea este “placer”. Pero también está el uso medicinal (se lo usa en la actualidad en varios derivados, en especial para combatir el dolor) y la destrucción que causa al convertirse en adicto.

Buenos ejemplos de casas para fumar opio con sus catres de bambú y apoya cabezas. Los efectos nocivos y como se cae en una trampa mortal. La degradación a lo que llega el ser humano y en muchos casos que es llevado a propósito para dominarlo y destruirlo.

También dejan bien en claro como se lo combate por todos los medios, hasta hay  jaulas y grilletes para los delincuentes que comercian o tienen “fumaderos de opio”, casas especializadas.

La Guerra del Opio. Un tema interesante fueron las guerras del Opio y están explicados con mucho detalle. Impresiona que los comerciantes franceses, ingleses y los norteamericanos les obligasen  a los chinos comprar opio  mientras que el Gobierno Chino lo prohibía. Esto desencadenó una guerra (1839 a 1842) que ganó UK y con ello se quedó con Hong Kong por 155 años y abrió todos los puertos al comercio. La segunda guerra del opio fue entre 1856 y 1860. El protagonista fue Francia.

Con cuadros e imágenes bien explicativas muestran la cadena del opio. Se producía en la colonia Inglesa de la India y en Turquía para poder intercambiar por té, porcelana y seda. Los chinos no tenían necesidad de mercaderías occidentales y recibían el opio que destruía a la población. Prácticamente se lo consumía en casi toda China. Los mongoles también introducían opio desde varios siglos antes.

Ahora bien el museo depara una gran sorpresa. Son escenas de la parte final donde se relata la adicción que causa el opio a los que lo consumen contados por los mismos adictos y sus familiares. Es interesante dado que como está armado lo puede comprender desde un adolescente a un turista de cualquier edad.

En las fotos unas turísticas del puente para cruzar la frontera y la gran puerta.

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