MUSEO NACIONAL DE ARTE (MUNAL). MEXICO DF

 

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En el lugar estaba el Hospital de San Andrés, ex Noviciado de los Jesuitas inaugurado en 1642. En 1769 pasó a ser un hospital con 400 camas dirigido por el Obispado de México. Fue demolido luego en 1904. En 1905 comenzó la construcción del Palacio de Comunicaciones, de acuerdo con el proyecto del italiano Silvio Contri, autor también del edificio de High Life, en la esquina de Madero y Gante.

En su edificación se emplearon las técnicas más modernas y no se escatimó detalle alguno: la estructura metálica fue ejecutada por la casa Milliken Bros., de Nueva York; la decoración se debe a Mariano Coppedé e hijos; la herrería a la Fondería del Pignone, de Florencia; el alumbrado y la calefacción a la empresa Arthur Franzen and Co., y los elevadores a la Officine Meccaniche Stigler, de Milán. La fachada fue obra de Contri y Coppedé, cuyos hijos Gino y Adolfo realizaron la ornamentación en piedra y las esculturas. Carlo Coppedé, hermano de los anteriores, pintó las alegorías que adornan los plafones del inmueble: El Progreso, del Salón de Recepciones; La Paz en la escalera principal, y Europa transmitiendo su sabiduría a América por el telégrafo, en la oficina telegráfica situada en el costado oriente del edificio.

Los acontecimientos producidos por el inicio de la Revolución hicieron imposible que Porfirio Díaz inaugurara este fastuoso inmueble. En tal virtud, fue hasta el gobierno de Francisco I. Madero que, en 1912, la Secretaría de Comunicaciones pudo ocupar su nuevo edificio.

Allí permaneció hasta 1954, cuando cambió de sede al inaugurarse sus nuevas instalaciones en Xola y Niño Perdido (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas). Entonces, en el viejo y semi abandonado palacio continuaron funcionando algunas dependencias de dicha secretaría y la oficina de telégrafos, hasta que en 1973 fue ocupado por el Archivo General de la Nación; pero éste, en 1982, se reinstaló en la ex penitenciaría de Lecumberri.

Un gran museo de arte

Tras su remodelación y reacondicionamiento, en el antiguo Palacio de Comunicaciones se inauguró en ese mismo año, a espaldas de la espléndida estatua ecuestre de Carlos IV, el Museo Nacional de Arte (MUNAL). Sede de las más espectaculares exposiciones que han marcado un hito en la museografía mexicana, este espléndido recinto expone permanentemente –bajo nuevos y modernos conceptos– la mejor muestra de lo que la cultura mexicana ha producido a lo largo de casi quinientos años, así como, de manera temporal, algunas manifestaciones artísticas prestigiosas de otros lares.

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