PESCADORES Y VIVIENDA. LAGO TANA (PARTE 1)

 

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Se trata del lago más grande de Etiopía y es la fuente del río Nilo Azul. Se trata del cráter de un volcán con 15 m de profundidad y esta 1.788 m de altura. Su largo es de 84 km y el ancho máximo de 64 km. De esta forma podemos imaginarnos el gran espejo de agua que es.

Nos alojamos en la ciudad de Bahir Dar, que está a las orillas del lago. Según los datos actuales posee unas 30 islas y al menos 6 tienen edificios religiosos, enterratorios de reyes y en especial a una se la cree muy sagrada dado que se supone que allí estuvo el Arca de la Alianza (isla Tana Cherkos). También llamada “Arca del Testimonio” es un cofre donde se guardaron las tablillas de la ley o los 10 mandamientos que recibió Moisés de Dios, según la Biblia (Libro del Éxodo).

Todas estas islas, y en especial esta, son muy visitadas. Pero a nosotros nos interesaba ver la vida del hombre con relación al agua. Salteamos edificios religiosos por seguir a estos navegantes en sus balsas de “papiro”.

Realmente fue un descubrimiento hermoso. Poder estar con la gente, lo humano sin tantas piedras o misticismo.

La pesca que realizan en este enorme lago es la perca del Nilo (“Nile Perch” un pez parecido a nuestras truchas patagónicas nativas) y que puede llegar a los 2,5 kg. Realmente es exquisito. Los días que pasamos en estos lugares fueron a puro pescado. Otro que nos gustó mucho y abunda en todos los lagos es la tilapia; de carne blanca, es de aguas tropicales dulces y tiene una alta reproducción. Es el preferido en toda Etiopía; los pescadores todos los días sacan una cantidad que puedan vender  y comer. No poseen mucha refrigeración, salvo en la ciudad. No son muy grandes y según el restaurante sirven dos unidades salteados por solo 5 dólares. También el “cat fish” (pez gato, piel gris y largos bigotes, carne blanca muy sabroso, come algas y otros peces, lógico).

Siempre los vimos pescar con redes (trasmallo) y se las ingenian con flotadores de telgopor  y pesas de piedras que enganchan en la red. El ancla es otra piedra, más grande y los flotadores en cada extremo son botellones de agua.

Aunque vemos papiros en la costa  y el falso papiro (el decorativo de los jardines,) el que se usa es otro y deben comprarlo en el mercado de pescados. Es un papiro más grueso y le cuesta 300 birr, unos 27 dólares, para una balsa. La duración es de aproximadamente un mes. También luego de pescar la retiran del agua para que se seque o al menos escurra el agua.

Así fuimos navegando viendo distintos pescadores. La técnica es muy similar aunque algunos de ellos tenían elementos como redes más sofisticadas (de casa de pesca profesional) y más nuevas. El resultado no lo pudimos evaluar.

Luego seguimos a un par de pescadores que con sus balsas (tipo los caballitos de mar de Trujillo de Perú que son de totora, pero tienen una confección distinta) a una pequeña isla que sobresale a la superficie del lago unos 7 m. Tiene unos 100 m de largo y hay varias casas, un restaurante, venta de suvenires, un pequeño embarcadero y lógico un “café”. Es un puertito natural de piedra; al lado, en otra entradita, un grupo de mujeres limpian el pescado que servirán al mediodía a los turistas que lleguen.

Seguimos al pescador  y allí era justamente su casa. Baja la bolsa con la pesca, unos 30 peces.  Unos 50 dólares. Está muy contento, nos invita a conocer la casa. Está orgulloso, todavía no la terminó y trajo en bolsas la arcilla para hacer el estucado de la casa de varas de eucalipto y adobe. Techo de chapa con paja así es más fresco.  Consiste de un living donde da la cocina de un lado y dos habitaciones del otro. Piso de tierra y unos banquitos de madera y cuero. Ni mesas, ni cubiertos, nada. Solo el rincón para la ceremonia del café. Hasta la hija más chiquita ya ayuda  lavando las tazas. No  hay comida o conversación que no incluya el café.

La familia está compuesta por su esposa de unos 30 años (aunque parezca mucho mas), y tres hijos de 12 ,11 y 3 años. Van a la escuela y los pasa a buscar una lancha de la propia escuela. La niñita va a un jardín maternal donde ya empieza a escuchar inglés, es en la casa de la maestra que vive allí.

Un paseo con mucho amor, risas y charlas de nuestra vida. Se divertían mucho con nosotros y nosotros nos quedamos admirados.

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