SAINTE – MARIE AMONG THE HURONS. PARQUE NACIONAL

 

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Este es un poblado recreado en base a tradición oral y algunos hallazgos arqueológicos. Aparentemente es bastante fidedigno pero es interesante para tomar conciencia de cómo era la vida en la región de los grandes lagos a mediados del 1600. Un grupo de padres Jesuitas se instalan y con los Hurones (Wendat) cristianizados construyen este poblado – colonia. Solo duró 9 años y fue quemado por los propios Jesuitas ante el temor de los ataques de los Iroquies. En esos años, entre 1642 y 1649,  habían causado varios combates tomando prisioneros a 8 jesuitas que torturaron hasta la muerte, como así también mataron a muchos hurones “cristianizados”.

El paseo por esta aldea nos muestra su forma de vida y los audio-guía nos van relatando partes de escritos  y cartas donde los jesuitas comentaban como era la vida, las recomendaciones para navegar en canoa (Ej: no llevar agua, arremangarse la sotana, etc.) y como los veían los nativos. Es un ingrediente excelente dado que se van recorriendo distintas partes como la capilla y relatan los bautismos, en la herrería lo que hacían y lo que importaban al igual que en la cocina, sastrería, zapatería, granja, casa de los hurones, almacenes, etc.

Si no fuese por esto creo que hubiese sido algo aburrido ya que al saber que es una reconstrucción conjetural, el interés se pierde mucho.

Se pueden apreciar los distintos tipos de tejados: corteza de cedro y de tejuelas de madera; según la época. También cuando comenzaron con la construcción de los muros con piedra.

Con los padres jesuitas iban aprendices a partir de los 10 años, los voluntarios laicos que tenían oficios como herrero, cocinero, sastre, constructores etc., los cuales trabajaban a cambio de comida, techo y vestimenta. Muchos de ellos después de un tiempo se independizaron en Quebec. Los suministros les llegaba desde Quebec (unos 700 km) en grandes canoas de corteza de abedul custodiadas por soldados y asediadas por la tribu Iroqui.

Luego de tratar de hacer otro asentamiento en 1650 regresaron a Quebec por temor a los iroquies quienes abandonaron la región y no los volvieron a atacar.

El complejo tiene un moderno museo/centro de interpretación con lo hallado en el lugar, principalmente objetos religiosos y de la vida diaria.

 

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