MARTIN GONZALEZ CALDERON (1953- 2020)

 

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El 19 de octubre del 2020 partiste desde Caleta Mejillones a surcar las aguas de tus ancestros. Así, solo quedará el astillero, o taller como le decías,  que tanto querías.  Te tendremos dentro de cada uno de nosotros con todo lo que nos enseñaste. Aún eras joven y con cantidad de proyectos en mente. Hace un par de años estabas viendo de hacer otro bote o recubrir el que tenías con fibra de vidrio. Querías seguir navegando, lo llevabas en la sangre de navegante yagán, aunque las autoridades del Gobierno de Chile, tan anti civiles (o tal vez incivilizadas), no te lo permitiesen. Nos quedará esa imagen de tu querido astillero, ahora sin la presencia del gran carpintero de ribera que fuiste. Tal vez como el resto de Mejillones, con poca presencia de sus verdaderos dueños, el pueblo yagán. Es un simple hasta pronto.

Dedicó su vida a transmitir las enseñanzas de sus ancestros, por lo que se transformó en un referente por su conocimiento de la cultura tradicional de su pueblo, particularmente del arte de la navegación ancestral canoera.

Martín navegó desde pequeño por los canales australes. De su padre heredó la experiencia en la navegación y el conocimiento sobre el territorio. Cuando ambos salían a alta mar, el resto de la familia permanecía en la Isla Mascart, donde mantenían su hogar.

La cercanía con el mar llevó a Martín construir a sus botes y canoas. Fue cultor de la artesanía y la navegación, manteniendo latente la tradición caonera de su pueblo. Su habilidad en el trabajo en madera, hueso, corteza y otras materias primas lo fue adquiriendo al alero de su herencia cultural, entre mares y cantares. Varias de sus obras, entre ellas sus canoas, han sido exhibidas en museos y muestras de arte yagán. En 2016 participó con una réplica de canoa yagán en el primer Encuentro de las Culturas Indígenas, organizado por la Subdirección Nacional Pueblos Originarios.

Fue un referente de la cultura, protagonista en destacados documentales como «Cultura Yagán. Persistencia de la Memoria» y «Tánana, estar listo para zarpar», realizó numerosos talleres para niñas, niños, jóvenes y personas adultas, donde entregó un legado de sabiduría y conocimientos a las nuevas generaciones

 

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