PENÍNSULA MITRE

Desde galeones y carabelas, hasta fragatas y barcos de la carrera del té y del guano. Los motivos, salvo excepciones no se conocen. Los más famosos son el Purísima Concepción (1765) y el Duchess of Albany (1893) cerca de caleta Policarpo ambos. El primero constituye uno de los enigmas de la navegación austral. Todo el mundo habla de él, es más, los sobrevivientes construyeron una goleta de 16 metros y de esa manara pudieron terminar el viaje en Buenos Aires. Los náufragos se establecieron en un puerto natural que llamaron Consolación (se supone que es la actual Caleta Falsa). Con los restos del galeón construyeron la goleta. Pasaron tres meses en compañía de los indios y viviendo casi como ellos. Increíblemente transportaron en sus bodegas 193 náufragos, dejando en el lugar la carga de «caudales» que traían del «Callao» sin que se haya tenido noticias de ella hasta el presente. Dadas las condiciones del mar el Capitán decidió tapar toda entrada de agua posible, así es como en ese hacinamiento 4 hombres mueren por sofocación, según cuentan las crónicas de la época. En los alrededores de dicha caleta fueron hallados dos cañones de la época y un mascarón de proa, sin rostro, que posiblemente haya pertenecido al galeón. Pero todavía no se sabe el lugar exacto del accidente.

El «Duchess of Albany» es uno de los pocos naufragios de los que se sabe bastante. Se trata de un casco de acero construido en 1884 por el astillero T.Royden & Soms de Liverpool para la Cia. W.&.R.Wright también de Liverpool. Sus dimensiones son : eslora 253,00 pies; 40,3 pies de manga y calaba 23 pies. Su desplazamiento era de 1793 ton. en bruto y contaba con 2 cubiertas, 3 palos y bauprés. Fue uno de los tantos mercantes que se construían en la época, mezcla ente fragata y clíper, muestra una perfecta construcción con perfectas líneas de agua. El trabajo de remachado y planchado de las chapas es excelente , como su fortaleza que a diario aguanta el embate del mar.

Naufragó una noche de invierno de 1893 (13 de julio). Según lo denunciado por el Capitán Greve de la fragata «Aconcagua» en 1897 avistó un velero encallado y abandonado en la zona y comentó que «estaba pintado de negro , tenía su arboladura casi intacta; sus palos pintados de castaño claro y de blanco las extremidades de la cubierta». Más adelante continua: «En la playa y frente a la nave se divisaban algunos despojos de tiendas de campaña con velas de buques.»
Pero, ¿cuales fueron los motivos del accidente? Respuesta casi imposible de contestar con certeza y donde varias hipótesis son válidas. Una de ellas , y algo malintencionada, es que fue varado a propósito para cobrar el seguro. Sucede que llama la atención la cantidad de fragatas y clíperes embicados contra la costa en la última década del siglo XIX. Justo cuando el motor desplazaba definitivamente a la vela.
Lo que sí sabemos es que llegó a la costa con muy poca visibilidad, algunos autores afirman que fue durante la madrugada (4 a.m.) y que había 20 a 25 nudos de viento. Durante el invierno las horas de luz en esas latitudes no pasan de las 7 (el sol sale a las 9,30 y se pone a las 16,30).
Todo indica que arribó en pleamar y, si se aproximó tanto a la costa puede ser que buscara protección para fondear o que la poca visibilidad y la falta de viento y la corriente los llevara a una trampa que se convertirá en su última recalada. El ancla mayor fue largada y se soltó cadena. ¡Qué sucedió después? No se sabe. Pero las otras anclas todavía están sobre cubierta con toda su cadena. ¿Cuál fue la decisión del Capitán John Williams? ¿Por que no largó la otra ancla si había comenzado a garrear? ¿Cuales eran las condiciones meteorológicas exactas? Solo pocas personas pudieron saber la verdad; hoy solo quedan el casco y las conjeturas.
La tripulación se salvo toda. Hubo un solo desaparecido y según ciertos relatos fue por decisión propia: se quedó a vivir con los onas. Los demás fueron rescatados por el vapor «Amadeo» charteado a tal Fin desde Punta Arenas y el otro grupo se dirigió en un par de botes hacia la subprefectura de Bahía Thetis.
Según investigaciones propias la fragata inglesa «Glenmore» chocó el cabo San Vicente y sus restos se pueden apreciar durante las bajamares , totalmente destruido por el embate del mar. Esto sucedió en 1888 y su tripulación se dirigió a Bahía Thetis que esta a pocas millas del lugar.
El «Cordova» se hundió en el estrecho de Le Maire y su tripulación también se dirigió a la subprefectura de Bahía Thetis , esto sucedió en julio 26 de 1888. El «Colorado» naufragó contra el Cabo San Vicente el 5 de Julio de 1887, toda la tripulación quedó a salvo en Bahía Thetis.
Llama la atención la cantidad de naufragios en la misma zona y tan seguidos. ¿Sería simplemente casualidad o un buen lugar para deshacerse de buques?
El último buque en perderse en la zona fue el «Desdémona» , exactamente esta varado en Cabo San Pablo con su doble fondo perforado. El accidente ocurrió en setiembre de 1985 en viaje de Ushuaia a Río Grande. Fue varado a propósito por su Capitán, Germán G.Prillwitz, con intenciones de reflotarlo más adelante. El motivo del varamiento fue que con un solo motor no podía entrar al puerto de Río Grande y como estaba anunciado un temporal del sud oeste buscaba una caleta para fondear y pasar el temporal. Lamentablemente toco la restinga del Cabo San Pablo y comenzó a hacer agua. Así de simple si no nos hacemos eco de las macabras intenciones que aparentemente tenían sus propietarios.
Una antigua maldición, entre las tradiciones marineras , reza: En el Juicio Final no podrán ser liberados de sus tumbas heladas aquellos que osaren desafiar al «Cabo». De cualquier forma durante la última mitad del siglo XIX más de 200 veleros por año lo hacían, naufragando solo el 5 por ciento.
Hubo años que los desafiantes salieron muy maltrechos como por ejemplo el verano de 1906 a 1907 donde en las inmediaciones del Cabo San Vicente se hundieron 12 buques o entre 1887 y 1888 cuando tres importantes fragatas de bandera inglesa se fueron a pique en el mismo lugar.

UN NAUFRAGIO POR ESTAS ZONAS 
¿A qué se enfrentaba un náufrago en Península Mitre? En primer lugar era tierra de «onas» y «haush». Ambos pueblos podían reaccionar de igual manera: o colaboraban con ellos o podían ser atacados. Pero además de la desagradable situación de náufrago se debía sumar que la única salvación era deambular por desolados páramos con un clima riguroso y un terreno casi imposible de transitar con carga. El viento , casi constante del NO, tiene una intensidad de 20 a 35 nudos con intermitentes chubascos. Avanzar contra el viento es bastante difícil y se debe caminar por las playas durante la bajamar. La costa es alta y se debe subir y bajar acantilados para poder saltear las partes más peligrosas de las costas que son los cabos con inmensas rocas. Por otra parte se debe tener cuidado con la marea que cuando sube es factible quedarse atrapado al pie del acantilado.
Fuera de la playa la franja costera se presenta con abundante turba, la cual, a medida que se llega a Bahía Thetis está en mayor cantidad. Los bosques bajos hacen casi imposible avanzar cargados; pero tiene la ventaja de proveer de leña en abundancia. También hay caudalosos ríos como el Leticia, Policarpo, Bueno e Irigoyen que para vadearlos es conveniente esperar a que baje la marea.
Alimentos hay, se pueden consumir algas y lapas o distintos crustáceos cuando baja la marea. También hay apio salvaje y hacia fines del 800 había abundante cantidad de guanacos. Hoy en día existe ganado vacuno y un poco de guanacos. El frío es constante pero las marcas térmicas no son muy bajas. Junto a un fuego rápidamente se entra en calor.
Agua potable hay en cantidad y esto nunca fue un problema. En la actualidad se debe tener en cuenta si estos chorrillos salen de algún dique de castor. En aquella época no había castores, y si el agua se presenta color amarronado es por la turba.
Este es el panorama durante el verano pero en invierno hay que agregarle una tierra semi congelada y nieve, que incluso en verano suele caer.
Pero es interesante, aunque sea en forma telegráfica, leer un diario de a bordo de aquella época. Naufragio en las inmediaciones de Caleta Policarpo del barco lobero de los Sres. Brisbane y Bray recogido en «Narraciones de los Viajes de Relevamiento de los Buques de S.M. «Adventure» y «Beagle» en los años 1826 a 1836″ Tomo III La Patagonia, escrita por Robert Fitz Roy.
Febrero 23 (1830) – Ocupados en salvar cosas del naufragio; seis indios nos visitaron. – 24. Vinieron 25 indios, con sus mujeres y niños. – 25. Los indios comienzan a hacerse muy molestos. – 27. Cuarenta indios vinieron a nosotros, armados de arcos, flechas y hondas, sin mujeres ni niños. Algunos de los nuestros están ocupados en construir una chalupa con los restos del naufragio. – 28. Más indios, con 12 mujeres fuertes y 18 niños, pero sin armas esta vez. Marzo 1º – Más visitas de indios. – 2. Cincuenta y un indios armados. «Hasta el 9 la tripulación continuó construyendo su chalupa, siendo visitados casi diariamente por los indios, a quienes un tercio de los tripulantes se veían obligados a vigilar con el arma al brazo. El 21 fueron visitados por 61 indígenas (estos indios se retiraban siempre antes de oscurecer) … – 29. Muy molestados todos los días por los indígenas que trataron de hurtarnos las herramientas, y sumamente apremiados por el hambre. Hace tres días que no cenamos (Nota del autor: la cena era la principal comida dado que comían fuera de la presencia de los indios). … Abril 8. Una gran partida de indios, que nos habían estado molestando, riñeron entre sí y tuvieron un encarnizado combate. –9. Agotado el último resto de nuestras provisiones. – 15. Ocupados en calafatear la cubierta de la chalupa y en recoger lapas de las rocas. Casi muertos de hambre. – 17. No habiendo sido molestado hoy por los indígenas, y estando el mar tranquilo, salimos en un botecito que habíamos salvado y pescamos once lisas». A partir de ese día solían pescar algo … pero antes de esto habían tenido que comer cuero, y grasa de ballena semi podrida, que obtuvieron por intercambio con los indios…
– 22. Botamos la chalupa, o más bien la arrastramos cuando la bajante, dejándola que flotara luego. – 24. Los indígenas, más molestos que nunca, nos obligaron a disparar contra ellos varias veces. – 27. Casi desfallecidos, comiendo cuero de novillo. -30. Nada de comer, salvo cuero de novillo y bayas. Debido a la gran rompiente no pudimos franquear el arrecife con la chalupa.
Mayo 1º – Salimos a la mar; la chalupa hace mucha agua; nada más que cuero para comer.- 5 Recalamos sobre Cabo Meredith ( en las Malvinas); pero no podemos acercarnos por falta de viento.- 6. Se rinden dos hombres (3) por falta de alimentación: se han mantenido seis días con solo una libra de cuero. – 7. Gran temporal; la chalupa a palo seco y casi anegada, barrida por la mar; los hombres completamente extenuados de hambre y de tanto bombear y achicar; nos costo gran trabajo impedir que se hundiera la chalupa; al anochecer avistamos tierra entre la lluvia y las salpicaduras, a una milla a sotavento; izamos la punta del foque, y viento en popa hacemos por la tierra más próxima; vemos una caleta, nos metemos en ella y anclamos. Matamos gran número de gansos y damos gracias a Dios por nuestra salvación. …. 11. Muchos de los nuestros están enfermos debido al brusco cambio. – 17. Tomamos tierra en Puerto Pleasent; vemos mucho ganado, y el perro ataca a dos animales, reteniéndolos hasta quev pudiéramos matarlos Nota de Robert Fitz Roy: los tomaba por el hocico .Era un animal grande y fuerte, entre bull-dog y mastín,) – 30 de Mayo. Fondeamos en Puerto Luis, desembarcamos, y con la pleamar echamos la chalupa a tierra, (Para ampliar ver entre los barcos hundidos en Península Mitre).

Clima duro, mar, temporales, hambre, frío, mojados constantemente, indios, achicando para no hundirse, calmas en medio de fuertes corrientes, un panorama por demás desalentador. No fueron los únicos que se salvaron construyendo otra embarcación y haciéndose nuevamente a la mar. Así lo hicieron los del Purísima Concepción o el gran Luis Piedra Buena en la Isla de los Estados, su isla. Vida de verdaderos hombres de mar.

Agradecemos especialmente la colaboración del National Maritime Museum de Greenwich, la Armada Argentina que posibilitó la investigación sobre el terreno, el Museo del Fin del Mundo y al Museo Naval de Paris.