VARADURA DE LA GOLETA ESPORA EN BAHIA FRANKLYN

 

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En esta parte, mi deseo es transcribir nuevamente el diario de Luis Piedrabuena y mostrar con fotos los lugares y elementos que él señala, como la cadena en la roca para tratar de sacar al “Espora” varado, la quilla de la goleta, las cuadernas, el refugio, sierras y materiales varios en el astillero. Todo concuerda con el  “Diario” de Don Luis Piedrabuena. En otros viajes seguimos encontrando cosas, hasta que en el 2003 apareció el palo macho. Muy interesante, no se retiró nada del lugar, solo trozos de madera que fueron analizados y nos daba toda madera (roble) del hemisferio norte. En las fotos vemos una panorámica desde el fondo de la bahía, la boca  mira al SW y es por ese viento que prefirió varar la goleta. La playa, con escaso gradiente, hizo que nunca más volviese a flotar. Vemos los restos del palo mayor con un GPS. Un escoben hallamos, los dos, y vemos la colonia de pingüinos de penacho amarillo que en cantidades de 250 iban a la olla para extraerle el aceite.

 El naufragio.-

8.-Hoy el viento estuvo variable y dió vuelta todo el compás. Lluvioso, pero moderado. a las 3h. p. m. concluimos el bote. (En 2 días habían reconstruido el bote perdido en las piedras). Estábamos por echarlo al agua cuando el  viento vino de afuera. El tacho sigue trabajando de día, pero creo que no podrá continuar, por el tiempo lluvioso y la escasez de leña. Hasta ahora no hemos podido atracar.

9.- Viento SO moderado. El mar agitado en el desembarcadero de la fábrica. La fábrica tiene 500 pájaros, pero no funciona por falta de leña. A la tarde arriamos el bote y fuimos al río por leña. La trajimos abordo sin poder llevarla a tierra. El tiempo con fuertes chubascos de nieve y granizo, del SO.  

10.- A medianoche el viento empezó a soplar con mucha violencia. Pusimos boyas en las anclas, y cuando amaneció el viento seguía lo mismo o más fuerte. Notamos que el ancla grande estaba sin cepo y no aguantaba y sólo nos sostenía la chica y siempre garreaba un poco. Temiendo que no nos dejara lugar para dar vuelta, siendo el mar tan fuerte, me determiné  a largar el ancla y a varar el buque en la playa de arena, pero desgraciadamente el buque se atravesó y los golpes que daba le sacaron la estopa, yéndose a pique. No nos quedó más que salvar las provisiones, las que llevamos a tierra. De la fábrica vino Celestino.

El “Espora” va a parar a la playa del puerto Bahía Las Nutrias, que es una bahía abierta a los vientos del SW. Esa no es bahía Crossley, ya que es totalmente reparada a los vientos de dicho cuadrante y tiene la particularidad de no presentar caletas interiores, salvo una que está expuesta a los vientos del noroeste o norte. La única que hemos encontrado, con playa de arena, y que está expuesta al SW es bahía Franklin. En realidad, playas de arena las hay muy pocas: la de Puerto Roca, extendida y ancha; en Bahía Flinders (abierta al norte) están Caleta Baiud, de bajo gradiente, anchas y cortas, y  Bahía Belgrano extendida y ancha con un gran río en el cual había parte de una banda de un buque de madera de cierto porte; bahía Crossley con una gran playa en la baliza Cap. Zaratiegui y muchos restos de naufragios y corta y angosta donde está la baliza Tte. Palet. El resto son playas de piedra o costa casi a pique. Otro detalle es que la roquería no está en bahía Crossley tan solo porque no hay ninguna roquería en el lugar salvo unos islotes donde nunca anidaron pingüinos dada su exposición al mar.

Tanto en Crossley, como en Baiud y en especial Franklin, hay muchos restos de naufragios, y en esta última incluso un río, al cual se puede entrar con bote desde el mar, con una embarcación (de unos 8 metros de eslora y muy vieja) hundida en él. Es el único río de la isla que en la actualidad se puede ingresar navegando con un bote. Otro río importante es el que está en Puerto Roca, pero no se puede ingresar con un bote navegando desde el mar.

El punto de la playa es fundamental, dado que el “Espora”, que queda en la playa, no lo da como perdido hasta muchos días después. Por otra parte tiene que existir un lugar físico para construir una embarcación de unos 11 metros de eslora y además vivir.

Esto deja como imposible Isla Observatorio, que no tiene una sola playa de arena y la costa se eleva a unos 20 metros (opiniones de Braún Menéndez y Ratto); mucho menos Hoppner que no posee ninguna playa de arena con arroyo o río (versión del Cap. de Nav Botta).

 

11.- Hoy empezamos por acomodar las provisiones. El tiempo había calmado pero el mar era demasiado fuerte para hacer algo. Ví que el buque no estaba roto, nada más que sacudido por los golpes de mar.

Tentativa de sacar el buque.- Se construye una casa.-

12.- Smith está enfermo. Fuimos a buscar lo que había abordo. Sacamos las cadenas de la bodega y acomodamos las bombas para probar al día siguiente de mover el buque proa afuera. Pusimos una cadena en tierra. Las boyas estaban todas bien.

13.- Por la mañana fuimos abordo. Calafateé a popa y el costado hasta donde pude. Probamos con la bomba pero fue inútil, tuve que dejar. Le pusimos aparejos en los palos y lo enderezamos, pero en la noche cortó los aparejos, por la mañana, no obstante, amaneció derecho.

14.- Fuimos abordo por la mañana, y como el buque estaba derecho no nos costó mucho tumbarlo sobre estribor, así fue que tuve oportunidad de medio calafatear el lado izquierdo, pero con todos a las bombas no pudimos más que sostener, y eso a toda fuerza y viendo que no podríamos aguantar más de una hora. Por este motivo tuve que suspender el trabajo. La gente da al buque por perdido, pero yo no. En fin, estamos cortando curvas para la embarcación que pensamos hacer. Porque la gente está ya con cuidado.

Hoy también se enfermó otro hombre y no quedamos más que seis. D. Celestino, que había quedado para afilar hachas y cortar curvas, ni afiló hachas ni cortó curvas; así que, de ocho que somos, sólo cino estuvimos trabajando.

15.- Siendo el tiempo tan cruel y lluvioso, con todo mojado, colchones y ropa, me puse a hacer una casita para que no se enfermaran más. Hoy hizo un día bien seco pero ventoso. Viento O. Al obscurecer concluimos el techo y le puse un pedazo de lona en un costado. En fin, dormimos tres en el rancho.

16.- Empezamos con la casa por la mañana. Día muy lluvioso. El aneroide estaba en 73º, lo más bajo que hemos visto hasta ahora. Al buque no pudimos hacerle nada. Teníamos dos enfermos, y yo no me sentía muy bueno, debido a mi enfermedad, pero con todo no tenía más remedio que andar. Hice traer las provisiones a la casa. Una bolsa de galletas se mojó. También a la tarde pusimos la quilla para la embarcación. Medía 33 pies. 

 

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